Pedir ayuda

Porque nadie se las sabe todas

De los peores errores que uno puede cometer en este mundo de la tecnología es creer que pedir ayuda está mal.

Por otro lado, si pides a cada rato ayuda por cosas que están a un googleo de distancia, la cosa tampoco funciona muy bien.

Hoy voy a contarte lo que sé sobre cómo pedir ayuda. La idea es mantenernos lejos de los malos extremos. Y lo voy a ejemplificar con un par de planos donde curiosamente he aprendido a tomar aproximaciones bien diferentes.

  • Cómo pedir ayuda puntual cuando te bloqueas con algo o necesitas el tip o experiencia específica.

  • Cómo pedir ayuda en lo que te sientes tan perdido que no sabes bien ni siquiera como pedir ayuda.

Cómo pedir ayuda específica

La primera patita (ayuda específica para desbloquearte) es en mi opinión bien fácil cuando agarras práctica. Se trata de ayudar a que te ayuden.

Uno puede ir al slack o grupo de correo de la empresa diciendo “¡Hola! ¿Quien tiene experiencia con AWS?”. O “¿Quienes acá son secos con Figma para que me ayuden con algo?”. Suena más a una “carnada” para salir a buscar a alguien que a una pregunta de fondo. Si encuentras compañeros con tiempo de repente pican, pero de repente el subconjunto de compañeros que contesta tu pregunta-carnada no sabe la respuesta a la pregunta-de-verdad.

El tip acá es preguntar como si estuvieras pidiendo ayuda en Stack Overflow, o en un foro de muchas personas. Una buena pregunta suele tener

  • El contexto (“Necesito levantar una base de datos cloud”, “quiero importar un archivo gigante desde Sketch”)

  • El problema (“nunca lo he hecho antes y veo más opciones de las que puedo entender”, “cuando trato de importar el archivo se queda todo pegado”)

  • Lo que he intentado hasta ahora (“estuve leyendo la documentación pero está súper difícil de entender y en vez de tener más respuestas tengo más dudas”, “dividí el archivo en Sketch pero me quedó la escoba con los Símbolos/Componentes”)

  • Opcional: otra dosis de contexto (“esto es para una aplicación simple tipo CRUD, nada complicado, pero no quiero cagarla tampoco”, “acá va el original en Sketch”).

  • El remate, la pedida de ayuda (“¿tienen algun default en RDS que recomienden? ¿O alguno que hayan usado y les funcione ok en apps en producción? ¿O un tip? Todo sirve”, “¿Quien puede darme una mano a ver que se les ocurre?“)

A veces igual te van a contra-preguntar cosas (“¿por qué quieres usar RDS, no te sirve algo más simple como Heroku Postgres?” “¿y por qué te quieres cambiar a Figma?"). ¡Es una buena señal! Alguien está interesado en el problema que planteaste y probablemente te va a ayudar.

Lo bonito del mundo de tecnología es que está lleno de gente que le gusta resolver problemas. Cuando te das el tiempo de plantear tu pedida de ayuda como un problema con suficientes elementos para que alguien enganche, la ayuda llega.

Cómo pedir ayuda cuando estás un poco más perdido

Acá me voy a ir en una volada más profunda, con historia personal incluida.


Era el año 2013 cuando volví de mi MBA-por-accidente. Decidí volver full-time a Continuum. Porque me gusta mucho Continuum y también porque tocaba “poner el hombro”. El 2012 me fui a estudiar Australia justo cuando Continuum tuvo que endeudarse para pagar obligaciones. En mi defensa, al menos ayudé a sacar las cuentas. Por otro lado, Jorge (mi socio y fundador de la empresa) tenía su casa en juego.

Ese 2013 por razones personales y familiares Jorge tuvo que irse a Miami. Era la prueba de fuego para que Continuum sobreviviera sin el empuje de quien fundó la empresa unos 5 años antes.

Sobrevivimos. Trabajábamos más para el banco que nos prestó plata que para nosotros, pero fue un año de recuperación. Los números volvieron a ser azules. En lo personal hasta “aprendí” a “vender”. En realidad me carga vender, y soy generalmente inútil en ese rol hasta para publicar cosas usadas en MercadoLibre. Mis primeros intentos con potenciales clientes de Continuum fueron cómicamente malos, pero después me di cuenta que la “venta” no era más que la primera parte de resolver un problema y ahí ya me cargó menos.

Así que el 2014 me encontré con que me gustaba Continuum pero no tenía idea de cómo ser socio de una empresa de consultoría ni a quien pedirle ayuda para aprender. Siempre nos gustó diferenciarnos y porfiar un poco para hacer las cosas diferente, así que muchos consejos de como “escalar” Continuum resonaban poco. Pero tampoco sabía mucho para donde quería ir en lo profesional. Sabía lo que NO quería, pero tenía poco claro lo que SÍ quería.

Después de darle vueltas, me dí cuenta que conocía (de manera superficial) a una persona con harta experiencia que de repente me podría guiar. Así que le escribí un correo:

Iré directo al grano: Me encantaría aprender de tí. Y apoyarte también para que sea un win-win. That's it. Más abajo va una primera iteración al por qué y al cómo. Mi invitación es a juntarnos a darle más vueltas. Creo que es una propuesta interesante :)

¿Por qué tú? De las veces que nos hemos juntado he sentido que hay visiones y pasiones en común sobre cómo darle un empuje a este país en base a la innovación y la tecnología. Tu actitud de basar las confianzas en la seguridad personal (y profesional) también resuena mucho conmigo. Y creo que hay varios paralelos entre lo que has aprendido en tu notable carrera y los desafíos que tengo en la mía.

¿Qué te puedo ofrecer yo? Ser un apoyo en […]

El resto del correo fue un intento de ofrecer todas las cosas donde algo sabía a ver si alguna picaba y así mi pedida de ayuda tenía más chances. Ni idea cual funcionó, pero conseguí una reu.

En esa reunión mi (futuro) mentor me bombardeó con preguntas y me sacó una radiografía profesional entera, a mí y a Continuum. Reconozco que por momentos la reu fue incómoda. Tampoco nos conocíamos mucho y no me quedaba claro por qué en la primera reunión tanto detalle financiero o societario o personal era tan necesario.


Mi acierto en esa y futuras reuniones fue reconocer que (a) estaba ahí porque no sabía y (b) estaba ahí porque no sabía lo que no sabía. Cuando sabes exactamente qué cosa no sabes, uno puede ser más protagonista del aprendizaje. Cuando no sabes qué diablos debieras saber y no sabes, hay que confiar en alguien (desde una institución que te promete 4+ años de carrera hasta un mentor dispuesto a entregar tiempo y experiencia) y echarle para adelante con fe a ver que resulta.

Lo más que uno puede hacer es escoger en quien confiar y luego confiar. Obvio que uno siempre puede cambiar de guía si la cosa no está resultando (tampoco se trata de ser gil) pero en mi caso mi mentor a los pocos meses ya me estaba ayudando con perspectivas que no se me habrían ocurrido y más encima conectadas con mi realidad. Ahí entendí que la radiografía original era útil. Pero antes no tenía como saber.

Para mí, que soy hiper preguntón y me gusta entender el por qué de las cosas, fue todo un (re)descubrimiento eso de que a veces hay que dejarse guiar no más, tipo Karate Kid y el Señor Miyagi.

Desde la otra vereda, me ha tocado (tratar de) ayudar a startups y emprendedores. Pucha que es fácil y popular ese rol. Yo ni siquiera he emprendido (he participado en dos startups de manera relativamente protagónica y he metido mi nariz en otras varias pero como actor de reparto) y ahí estoy dándomelas de que algo cacho. La verdad es que hay muchos con lejos más experiencia que yo.

El problema es que es un mundo tan volátil que hay muy pocas recetas. La suerte juega un rol más grande del que nos gusta reconocer (a menos que nos vaya mal) así que hay un montón de cosas accidentales que uno jura que son claves. Y viceversa.

Me ha tocado ver emprendedores que por tener dos o tres mentores con miradas muy diferentes, quedan peor que si no tuvieran ninguno. Es como ir por la segunda opinión de un médico y te diga que la medicina que te recetaron en la primera opinión en realidad te puede matar. “Mierda, a quien le hago caso” 😱 . En la tercera consulta te dan otra receta, nada que ver con las dos primeras. De repente juntas un poco de cada una y el popurrí que resulta es tan inconsistente que tiene muy poco futuro.

Seguro pasa en otros ámbitos. Quedas más perdido. Al punto que te va mejor si simplemente sigues tu intuición (y te rodeas más de consejeros que de mentores) o si escoges uno de los mentores como el guía principal (siguiendo la analogía, te quedas con un médico de cabecera).


Para resumir: Juégatela de protagonista al pedir ayuda en cosas específicas, pero escoge una guía cuando estés más perdido. A veces esa guía puede ser tu intuición, otras veces una persona. Ojalá una pura persona en cada ámbito. O si son varias, asegúrate que al menos vibren en frecuencias parecidas.

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PD: Si eres mujer en el mundo de tecnología y buscas el segundo tipo de ayuda (o conoces mujeres en este mundo que pueden buscarla), en http://masmujeresux.cl/ tienen un programa de mentorías organizado de manera muy pro (fui testigo del cariño y dedicación puesto en eso) y con mentoras a su vez muy pro. A pesar del “UX” en el nombre, muchas de ellas tienen experiencia en otras facetas de tecnología incluyendo ingeniería/desarrollo, el liderazgo de equipos de diversa índole (QA, diseño, producto, áreas completa de empresas), socias de empresas, emprendedoras, etc.

PD2: Aprovechando el tópico, quiero dar las gracias públicamente a Liliana Reyes, Carolina Rojas y Ricardo Cisterna, quienes me ayudan leyendo borradores de este newsletter. Gracias a ellos muchas ideas que trato de transmitir quedan mas claras, y muchas tildes que me faltan son agregadas.

PD3: Estaba programando la publicación y apreté el botón equivocado. Así que excepcionalmente esto se publicó un poco antes de lo esperado. Próxima semana volvemos a los Viernes 😅 .