Empezar a escribir

Tips que me funcionaron a mí y quizás te sirven a tí

Leo cada comentario o pregunta que me hacen en este newsletter (sea en la sección de comentarios o simplemente respondiendo el mail). Lo hago porque generalmente aprendo algo. Especialmente cuando me preguntan algo y no me sale la respuesta automática.

Es el punto medio ideal. Ni “oh shit, no tengo la menor idea” pero tampoco “buena, ya me habían preguntado antes eso así que puedo responder de una”. Te deja pensando y te obliga a articular algo que más-o-menos parece-que-sabes. Igual que cuando escribo cada nueva entrega del newsletter.

Precisamente como respuesta al tip sobre lo importante de escribir, uno de mis lectores me dijo esto por correo:

Este último post toca una fibra especial en mí. Hace un buen tiempo (un par de años?) que siento que tengo que empezar a escribir pero no lo he logrado. Le veo el gigantesco valor que genera, leo en todos lados (ej.: medium) las mil y un bondades de empezar a escribir en serio. Pero no lo he logrado. No he podido formar el hábito. Quizás por falta de persistencia, o por no saber sobre qué escribir, o por vergüenza a que lo que escribo no es lo suficientemente bueno o interesante.

Pero no me rindo. Quiero empezar a escribir! Es por eso que te quería preguntar si tienes alguna recomendación. Algún libro que te haya servido, algún tip que te haya funcionado, algún método de social accountability que te haya empujado. Todo sirve… Aunque sé que el mejor consejo es: empieza a escribir! Lo que sea! Ahora! Pero quizás me puedas guiar un poco

— Matías Hoyl

Después de escribir sobre lo valioso que es escribir, no tenía una respuesta automática a la aparentemente simple pregunta de cómo empezar y cómo hacer el hábito 😬 (igual creo que es una pregunta harto más complicada de lo que parece). Pero tampoco era un “ni idea” automático. Me dejó pensando.

Lo que sigue más abajo es una versión editada de mi respuesta. Seguro te puede servir a tí o a alguien que conozcas que está tratando de soltar la mano y escribir, pero no le resulta.


Disclaimer: esto es lo que me funcionó a mí. No lo tomes como una receta. O tómalo como una receta pero de cocina, donde según tu estilo podrás querer darle un toque personal, improvisar, adaptar o seguirla al pie de la letra a ver que resulta. 👩🏻‍🍳


1. Escribe para tí mismo

Mi truco al comienzo fue escribir para mí mismo, simplemente como una forma de pensar con más claridad. No se si te pasa, pero yo siempre siento que mi buffer mental es súper limitado y cuesta tener en “memoria” la suficiente cantidad de ideas para conectarlas de maneras más interesantes o creativas. Es cosa de pensar en las veces que uno pierde el hilo en medio de una respuesta. O cuando en una conversación nos cuesta trazar de vuelta a cómo llegamos a un tema.

Escribir es como enchufarle un disco duro gigante a mi cabeza 🧠 . Me permite ver para dónde me llevan las voladas que me pego (a veces la respuesta es “a ninguna parte”, pero otras veces me sorprendo con cosas que parecen prometedoras). Literalmente lo que significa un “ensayo” pero libre de la parte aburrida o predeterminada que te enseñaban en la clase de Castellano (que alguien me recoja el carnet por favor) y más como una aventura entretenida que no sabes a priori donde te llevará.

Ese es mi primer tip: Escribe para tí, pero públicamente (o más públicamente que anotado en tu cuaderno, algo que puedan leer tus amigos o compañeros de trabajo también puede funcionar). Que sea para tí suena egoísta, pero a mí me funcionó. Además no era tan público, si nadie conocía mi blog 😂 . Si nadie conoce el tuyo, tómalo como una ventaja que te libera y te permite escribir no más, sin tanto rollo.

2. Escribe para conectar ideas entre sí (o ideas con ejemplos)

Después de que empecé mi blog me di cuenta que escribir servía para grabarme cosas en la cabeza, como una especie de bookmark mental. Me solía pasar que leía libros, veía videos, “aprendía” pero a largo plazo retenía relativamente poco. Pero después de haberme tomado aunque fueran 15 minutos para escribir algo, ese “algo” se me quedaba más fijo en la memoria y luego me permitía conectar ese “algo” con otras cosas.

Me cuesta explicarlo, pero usando la analogía del punto anterior, digamos que por arte de magia cosas del disco duro externo como que se impregnan de vuelta en la memoria de uno.

En la anécdota que contaba en “Escribir” mencioné este post:

El post tiene literalmente tres párrafos (¡siendo generosos! ¡uno es una cita del blog de Spolsky y otro tiene dos líneas a modo de cierre!). Simplemente conecté la TED Talk de Dan Pink con el post de Joel Spolsky. No era un descubrimiento original, seguro muuuchas otras personas vieron la natural conexión.

Pero recuerda que cuando estás empezando… ¡escribes para tí! Que importa que no sea una idea super original. Era una novedad para mí. Y después de escribir sobre ello, se me fijaban mejor en mi cabezota. No es que se graben para siempre, pero definitivamente aumentaba la “vida media” de la idea en mi cabeza.

Importante: Cuando digo que se “fijaban mejor en mi cabezota” no hablo tanto de memorizar, sino de aumentar las chances de esa cosa media mágica que pasa cuando la cabezota hace por su cuenta conexiones entre ideas (paralelos, patrones, contra-ejemplos) y luego uno mismo se sorprende un poco. Supongo que es ese mismo inconsciente que a veces te sopla la solución a un problema cuando despiertas o mientras te duchas 🚿.

Juntando los primeros dos tips sería: Escribe “bookmarks mentales”, para tí, públicamente.

3. Escribe para enseñar

Después me di cuenta que ese fenómeno de “ideas mejor fijadas en mi cabezota” me ocurría cuando practicaba y luego enseñaba (en general, en la vida). Pero uno no siempre tiene a quien enseñarle algo que uno ya practicó.

Esa frase suena más triste y solitaria de lo que es en realidad 😅 . Imagina la escena en que llego a casa de un amigo o amiga (no computines) con unas cervezas frías. Toco el timbre, me abre la puerta y…

— “Hola! No me vas a creer lo que aprendí hoy sobre el compilador de Flex. ¡Confunde los tipos de datos de un parámetro de un método cuando una variable dentro del método tiene el mismo nombre que ese parámetro! ¡Qué onda!”

*destapa una lata y bebe un largo sorbo*

🙄

Así que mejor lo escribí.

El caso es que compartir aprendizajes suele requerir contexto compartido. Gran parte de las cosas que aprendo no puedo llegar y enseñarlas a personas que estudiaron lo mismo que yo, se dedican a más o menos lo mismo que yo e incluso trabajan en la misma empresa que trabajo yo. Y viceversa.

Entonces escribir es la solución cuando no tienes a quien enseñarle algo que aprendiste/descubriste pero te gustaría fijarlo en tu cabezota. Se lo enseñas a tu audiencia imaginaria. Porque — no lo olvides — sigues escribiendo para ti.

4. Escribe para dialogar

Un día tu audiencia imaginaria escribe de vuelta 😱 .

Alguien sí estaba leyendo al otro lado.

¡Y escribe de vuelta! A veces para agradecer un tip que le salvó tiempo. Otras veces para contarte que tu tip ya no funciona (buuu) pero que encontró otra solución que si (eeeeh). Otras veces complementando el par de ideas que conectaste con una tercera o con un ejemplo. Otras para acompañarte en tu ensayo con reflexiones que no se te habrían ocurrido, con libros o referencias que no conocías. O con preguntas.

Sea como sea, te mega recomiendo contestar y enganchar en ese diálogo (si te consta que hay un humano al otro lado y no un scammer que te quiere embobar con algo, por supuesto).

A mí me ha funcionado. Lo hago porque generalmente aprendo algo. Especialmente cuando me preguntan algo y no me sale la respuesta automática.

Es el punto medio ideal. Ni “oh shit, no tengo la menor idea” pero tampoco “buena, ya me habían preguntado antes eso así que puedo responder de una”. Te deja pensando y te obliga a articular algo que más-o-menos parece-que-sabes.


Wait wait wait. Vamos a entrar en un loop. Salgamos de ahí.


¡Eso! Lo que compartí mas arriba son todos mis tips al respecto. En resumen:

  1. Escribe para ti (pero públicamente) por ejemplo “ensayando” ideas y viendo a donde te llevan.

  2. Escribe para ti (pero públicamente), con algo aún más simple: conecta un par de ideas que aprendiste en lados distintos (libro, video, historia de un amigo) o complementa una idea que aprendiste en algún lado (libro, video, historia de un amigo) con un ejemplo de tu vida cotidiana.

  3. Escribe para ti (pero públicamente) enseñando algo que aprendiste a una audiencia imaginaria (pero que te permite grabarte esas enseñanza).

  4. Descubre que no era tan imaginaria la audiencia y escríbeles de vuelta.

El peor de mis tips es el cuarto. No debiera contarlo anticipadamente. Corres el riesgo de partir escribiendo pensando en una audiencia y a uno le da algo parecido al pánico escénico. Uno se auto-limita, buscando escribir algo más pro, o que tenga likes, claps, shares y todas esas cosas que las redes sociales nos entrenan para valorar.

Lo mío puede parecer egoísta, pero es un hack para agarrarle el gusto a escribir simplemente porque te sirve. Ojalá te sirvan a ti o a alguien que tú conoces.

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PD: Cierto, nunca respondí a la parte del hábito. Mis tips sirven más para desbloquearnos y escribir más seguido, no tanto para tener una cadencia de escritura que forme un hábito. Este newsletter es mi primer intento de escribir a un ritmo pre-determinado. ¡Bienvenido a bordo del experimento! Si funciona, seguro escribiré al respecto para fijar esos aprendizajes en mi cabezota.

PD2: ¿Escribes también? ¿Qué otros tips darías si te preguntan lo mismo que me preguntaron a mí? ¡Nos leemos en los comentarios!